Los sueños son irracionales. Las metas son racionales.
Los sueños son exponenciales. Las metas son lineales.
Los sueños por lo general requieren conocer a alguien; el quién, no el qué. Las metas requieren un plan y recursos (tiempo, energía, colaboradores, herramientas, presupuesto).
Los sueños se basan en emociones. Las metas se basan en lógica.
Hay personas que únicamente trabajan con uno u otro. Pero pueden trabajarse en conjunto. Es perfectamente posible tener un sueño grande que te mueva y al mismo tiempo un plan calendarizado que te lleve paso a paso para alcanzar cada meta.
Los sueños comienzan con un “sentimiento”, con una imagen de un estado deseado. Los sueños generalmente se crean en un instante, sencillamente algo hace “clic” y ya está. Las metas tardan un poco más en aterrizarse.
La clave está en tomar pequeñas acciones que te acerquen a tu sueño. Si quieres una nueva casa, haz citas con asesores inmobiliarios para ver propiedades. Si quieres aprender a volar, toma un vuelo de descubrimiento en una escuela de aviación. Mientras más tensión haya entre el estado actual y el estado deseado, más fuertes serán las acciones para cerrar ese espacio.